Embaixador Eduardo dos Santos
El año 2011, que está por terminar, fue histórico para Paraguay. El
país se llenó de fiesta para conmemorar su Bicentenario. Tuve el
privilegio, como embajador de Brasil, de seguir de cerca la
manifestación de patriotismo y orgullo nacional que nos propició el
pueblo paraguayo. En las relaciones Brasil-Paraguay, el 2011 también fue
motivo de celebración: se cumplieron 70 años de la primera visita de un
jefe de Estado brasileño a Paraguay y logramos importantes éxitos en
nuestra actual agenda de cooperación e integración.
De la visita de Getúlio Vargas a Asunción en 1941 nacieron proyectos
estructurantes para la relación bilateral. Paraguay obtuvo un puerto
franco en Santos para su comercio exterior, y mas tarde en Paranaguá.
Fue también de la visita de Getúlio que resultó el establecimiento de la
Misión Cultural Brasileña, que por muchos años sería conducida por el
renombrado artista Lívio Ábranlo, así como de la primera sede
internacional de una sucursal del Banco do Brasil, en Asunción. En el
mismo año de 1941, instalamos la Embajada en la casa sobre la avenida
luego denominada Mariscal López. Durante los setenta años que separaron
la acogida paraguaya al presidente Vargas y el encuentro de trabajo
entre la Presidenta Dilma Rousseff y el presidente Fernando Lugo, en
junio del 2011, Brasil y Paraguay sellaron su relación de cooperación
mediante la conclusión de muchos proyectos de envergadura, como el
Puente de la Amistad, la ruta que conecta Coronel Oviedo al este del
país, el Colegio Experimental Paraguay-Brasil, la hidroeléctrica
binacional de Itaipu y el centro de capacitación profesional en
Hernandarías. En este período también los lazos humanos fueron
reforzados por el relevante movimiento migratorio hacia ambos lados de
la frontera.
Hoy, Paraguay y Brasil fortalecen sus espacios de inserción regional e
internacional al compartir; con los demás vecinos, la tarea de
consolidar el Mercosur y la Unasur. En el 2011, año en el que el
canciller Antonio Patriota estuvo en Paraguay en tres oportunidades,
establecimos la base de un futuro aún más prometedor. La aprobación y
entrada en vigencia de las Notas Reversales sobre el aumento de la
compensación por la energía de Itaipú cedida a Brasil y los avances en
la implantación del sistema de transmisión de 500 kV entre Itaipú y
Villa Hayes se suman a los diversos factores positivos que han
contribuido a la nueva etapa de la relación enmarcada en la Declaración
Conjunta de 25 de julio del 2009. Los logros del programa de
regularización migratoria de brasileños en Paraguay, y de paraguayos en
Brasil, y el proceso de implantación del Régimen de Tributación
Unificada (RTU) adquieren relieve en la agenda bilateral. La relación
sigue caminando hacia el futuro con los proyectos y estudios
relacionados con el segundo puente sobre el río Paraná, el corredor
ferroviario bioceánico y el poliducto Paranaguá-Asunción, entre ottos
temas de infraestructura.
Para Brasil y Paraguay es prioritario fomentar cadenas productivas,
reducir asimetrías en el comercio bilateral y aumentar el flujo de
inversiones y de turistas. Mucho me complace resaltar que los esfuerzos
de integración productiva ya alcanzan resultados: empresas privadas
brasileñas y paraguayas se asociaron en importantes proyectos
industriales en el país para producir cemento, calzados y cables
eléctricos, entre otros productos. Las empresas brasileñas se ven
atraídas hacia Paraguay, no sólo por la proximidad geográfica sino
también por la combinación de mano de obra diligente, oferta de energía y
crecimiento económico. La Ley de Maquila ha sido un fuerte factor de
estímulo para que nuevas empresas brasileñas vengan al Paraguay para
buscar, en muchos casos, asociación con empresas locales.
Deseamos continuar trabajando con Paraguay, también para incentivar
la colaboración en temas sociales. Ya estamos intercambiando
experiencias en programas de transferencias monetarias condicionadas,
con los ejemplos del Bolsa Familia y del Tekoporã. En el campo cultural,
no sólo difundimos la cultura brasileña en Paraguay, sino también la
paraguaya en Brasil, con el auspicio para que artistas locales presenten
su trabajo al público de mi país. Otro importante logro fue la apertura
de la primera licenciatura en lengua portuguesa en cooperación con la
Universidad Nacional de Asunción, cuya primera clase empezó en el 2011.
Transcurridos setenta años de la primera visita presidencial
brasileña a Paraguay, es con satisfación que noto que en el 2011 tuvimos
la oportunidad de reafirmar y profundizar los lazos de amistad y
cooperación. Aprovechamos para avanzar en proyectos fundamentales para
el desarrollo conjunto de Brasil y Paraguay, en todos los campos, desde
el diálogo político, el intercambio cultural y la cooperación técnica
hasta el componente económico-comercial y de infraestructura, lo que
refleja los fuertes lazos que unen nuestros dos países.

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